Se experimenta una
sensación similar a cuando vuelves a andar en bicicleta después de años de no
hacerlo. Te subes en ella y vienen los recuerdos. Así sucede cuando uno vuelve
a encontrarse con el fue el amor de su vida. Recuerdas por qué te enamoraste y
sentiste las mariposas esas, pero al mismo tiempo por qué te separaste.
martes, 15 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
viernes, 4 de julio de 2014
Hoy
Y pasa que esos que alguna vez fueron parte de tu vida se
convierten en un poste, en una pared, en una calle a las cuatro de la mañana,
en un infomercial. Pasa que sus voces, aunque familiares, son ecos que retumban
en tus oídos sin provocar. Pasa que ya no te identificas con sus proyectos, ni
con su círculo de amigos pasados o recientes y menos con sus deseos. Pasa que
los abrazos se articulan mecánicamente, con los brazos y las manos de robot.
viernes, 27 de junio de 2014
De cuando la afinidad no requiere de artilugios
Sucedió que un arquitecto pensó en dos ventanas y un albañil las construyó. Así fue como se encontraron y coincidieron. No necesitaron embonar una en la otra, ni siquiera se esmeraron en forzar las cosas entre ellas, sólo se acoplaron sin tener que decirse.
A veces una se abre, a veces la otra permanece cerrada, pero
no importa porque saben que en algún momento se van a coordinar sin cuestionar
por qué la pared donde reposa una está más sucia o por qué hay una grieta en la
pared donde vive la otra.
Las ventanas llevan años juntas. Hasta ahora han sobrevivido
a tormentas, granizos, rayos, fríos, temblores y rayos ultravioleta. Lamentablemente
su arquitecto no corrió con la misma suerte, sin embargo ellas siguen como el primer día.
Al
igual que las paredes conocen los secretos, aunque jamás osarían contarlos; distinguen
los gritos, las peleas y los murmullos de sus habitantes, incluso sus gustos
musicales. Son perspicaces, saben por
ejemplo, que la pareja del 403 jamás encontrará la pieza faltante del
rompecabezas y mucho menos la empatía. Hay momentos en que desearían
manifestarse y gritarles desde arriba “huyan de ustedes, nunca van a
coincidir”, pero esto no sucederá porque las ventanas no hablan.
viernes, 20 de junio de 2014
Despedida
Estábamos en una reunión, al parecer era
en el campo. Había varias personas. Mi amigo estaba particularmente sensible.
Sentado junto a mí, que fui su pareja durante pocos meses, comenzó a llorar. Lo
abrace y así permanecimos varios minutos.
“Fui una pareja vieja para ti, para M,
para X y para C. No hay mucho que hacer. Estoy harto del veneno mensual. A la
chingada, me doy por vencido. He decidido soltarme”, dijo mi amigo.
Me dejó unos minutos en el sillón y desde
la ventana vi cómo abrazaba a otra chica, quizá otra ex novia.
El despertador sonó a las 8 de la mañana. Aún no podía distinguir si me encontraba llorando en el campo con mi amigo o tras las cobijas. De lo único que estaba segura era de que deseaba escuchar su voz y guardar la certeza de su respiración con toses intermitentes incluidas.
El despertador sonó a las 8 de la mañana. Aún no podía distinguir si me encontraba llorando en el campo con mi amigo o tras las cobijas. De lo único que estaba segura era de que deseaba escuchar su voz y guardar la certeza de su respiración con toses intermitentes incluidas.
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